martes, 28 de mayo de 2013

Tontear con mamás

Tras llorar y empezar a recordar, la necesidad inminente de salir se apaciguó.
Al día siguiente tenía un examen y debía terminar el estúpido curso al que se había apuntado, una vez más, para auto motivarse y hacerse creer que realmente no era tan inútil como su padre le había dicho.
Terminaba en unos días. Lo peor de todo es que no iba a volver a verla.
Fabiana tenía el don de captar a las mujeres innatamente nacidas para ser mamás, mujeres que parecían representar la naturaleza humanizada, la madre tierra, la madre de la vida.
 
Pues sí, para ella existían mujeres nacidas para ser madres y su profesora era una de ellas.Ya le había confesado todo lo que la admiraba.
 Su docente emocionada, debió flotar en el aire cuando debió leer las palabras que Fabiana le había dedicado, pero realmente era lo que hacía con todas las mamás que se iba encontrando, tontear.
 
Tontear con mamás. Sabía perfectamente cómo hacerlo. Ella se presentaba como una chica vulnerable con mucha falta de cariño, ya que realmente así lo sentía; no lo decía expresamente, pero dominaba el arte de la comunicación no verbal, tras años de recoger y contrastar información con la única herramienta de la observación, de modo que sabía manipular a la perfección, lo que quería que vieran los demás de ella.
 
Ayer se le terminaron las drogas legales que le recetó su psiquiatra para aparentar cierta integración social. Había llorado toda la noche desconsoladamente y se había despertado a las 14 horas del medio día. Una vez más, todos los propósitos que se había hecho para el lunes por la mañana, se habían desvanecido, es más, no se acordaba de cuáles eran.
 
Se había duchado con agua fría para ver si así bajaba la hinchazón de toda su cara, ojos y labios. En clase intentaría absover con todas sus fuerzas cada sonrrisa, mirada y  mínimo gestos  de complicidad creada en la docente.

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